Soy veterinaria y la mayoría de los problemas que he tratado en la clínica se podrían haber prevenido en casa, a menudo sin coste alguno. Aquí les comparto 10 cosas que hago con mis perros.
– Uno. Les hago un chequeo rápido cada semana: ojos limpios, encías rosadas y les palpo las costillas para comprobar si han perdido peso. Solo me lleva dos minutos y me permite detectar problemas antes de que necesiten una visita al veterinario.
– Dos. Nunca los saco a pasear por la tarde, solo temprano por la mañana o por la noche. El asfalto caliente les quema las patas y el calor los deja agotados, especialmente a las razas de hocico chato.
– Tres. Les doy comida de alta calidad y les añado aceite de pescado. Es la fuente más económica de Omega-3 y se nota la diferencia en su pelaje, piel y articulaciones.
-Cuatro. No les permito saltar sobre los sofás ni trepar a lugares donde les cueste. Dado su tamaño y peso, cada salto les pasa factura a sus articulaciones, y la displasia de cadera es más común de lo que se piensa. Una rampa o un taburete cuestan muy poco.
-Cinco. Lavo sus comederos y bebederos todos los días. Las bacterias se acumulan allí y pueden causar diarrea, sin embargo, mucha gente solo los lava una vez por semana.
-Seis. Siempre tienen agua fresca disponible, y en más de un lugar de la casa. Un perro que no bebe suficiente agua es un perro que probablemente desarrollará problemas renales más adelante.
-Siete. Desparasitar cada tres meses y mantener las vacunas al día. Es el gasto más barato que tendrás en tu vida y previene los más caros.
-Ocho. Cuido sus dientes: les doy masticables naturales y les reviso el sarro cada vez que les abro la boca. Las infecciones de las encías pueden extenderse al corazón y los riñones.
– Nueve. No les doy comida de mi plato. Ni tortillas, ni pan, ni siquiera «un poquito». Ahí es donde empieza el sobrepeso, y cargar con exceso de peso les cuesta años de vida.
– Los peso una vez al mes. Si su peso sube o baja sin razón aparente, es la primera señal de que algo anda mal, y casi nadie se da cuenta hasta que se hace evidente.
Nada de esto cuesta más que una sola visita al veterinario, y hacerlo todo te ahorra muchas más visitas en el futuro. Cuidarlos bien no significa gastar más dinero; se trata de hacer lo básico todos los días. Comparte esta información con alguien que ame a su perro pero no sepa por dónde empezar.