El colesterol alto no suele causar síntomas evidentes, por lo que muchas personas no saben que lo tienen hasta que se hacen un análisis de sangre o sufren una complicación como un infarto. Sin embargo, cuando los niveles se mantienen muy altos durante mucho tiempo, pueden aparecer signos o consecuencias asociadas. Estos incluyen:
Síntomas indirectos o relacionados:
Dolor torácico (angina): puede deberse a arterias obstruidas.
Fatiga o dificultad para respirar: si hay afectación cardiovascular.
Xantomas: depósitos de grasa bajo la piel, especialmente en codos, rodillas, glúteos o párpados.
Xantelasma: manchas o protuberancias amarillas alrededor de los ojos.
Arculus corneal: un anillo blanco o gris alrededor del iris, más común en personas mayores, pero en personas jóvenes puede indicar colesterol alto.
Problemas circulatorios, como dolor en las piernas al caminar (claudicación intermitente) debido a arterias obstruidas.
Riesgos si no se trata:
Ataque cardíaco (infarto de miocardio).
Accidente cerebrovascular (ACV).
Enfermedad arterial periférica.
Recomendación:
La única forma fiable de detectar el colesterol alto es mediante un análisis de sangre llamado perfil lipídico. Se recomienda realizarlo cada 4 a 6 años en adultos sanos y con mayor frecuencia si existen factores de riesgo como obesidad, hipertensión, tabaquismo o antecedentes familiares de colesterol alto.
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