Las infecciones cutáneas por hongos son bastante comunes y pueden aparecer en diferentes partes del cuerpo. Suelen causar picazón, descamación, enrojecimiento o cambios en la apariencia de la piel, aunque los síntomas pueden variar.
La buena noticia es que muchas infecciones superficiales se pueden tratar eficazmente. La clave está en identificar correctamente el problema y utilizar el tratamiento adecuado.
¿Por qué aparecen hongos en la piel?
Los hongos proliferan en ambientes cálidos, húmedos y con poca ventilación.
Por eso, suelen afectar zonas como:
Los pies.
Entre los dedos.
La ingle.
Los pliegues de la piel.
Otras zonas que permanecen húmedas.
La sudoración, el uso prolongado de calzado cerrado y compartir objetos personales pueden favorecer su aparición o propagación.
¿Cómo reconocer una posible infección?
Dependiendo de la zona afectada, pueden aparecer los siguientes síntomas:
Picazón.
Enrojecimiento.
Descamación.
Piel agrietada.
Sensación de ardor. Lesiones con bordes bien definidos.
Cambios en la apariencia de las uñas.
Pero estos signos no son exclusivos de las infecciones por hongos.
Las alergias, la dermatitis, la psoriasis y otras afecciones pueden producir síntomas similares.
Por lo tanto, ante cualquier duda, una evaluación profesional puede evitar el uso de un producto incorrecto.
Tratamientos antimicóticos
Las infecciones cutáneas superficiales generalmente se tratan con medicamentos antimicóticos, disponibles en diferentes presentaciones.
Según el tipo y la ubicación de la infección, un profesional puede recomendar productos como cremas, geles, soluciones o tratamientos orales.
Algunos productos de venta libre contienen ingredientes como clotrimazol, terbinafina o miconazol.
Es importante seguir las instrucciones del producto y completar el tratamiento recomendado, incluso si la molestia comienza a mejorar antes.
Mantenga la piel limpia y seca
Una medida sencilla pero importante es mantener las zonas afectadas limpias y completamente secas.
Después de ducharse, seque cuidadosamente los pliegues de la piel y, especialmente, los espacios entre los dedos de los pies.
Evite permanecer con ropa o zapatos húmedos durante períodos prolongados.
Cámbiate la ropa cuando se humedezca.
La ropa húmeda por el sudor puede crear un ambiente propicio para el crecimiento de hongos.
Usa ropa limpia y transpirable, y cámbiate después de hacer ejercicio cuando sea necesario.
También es recomendable lavar con frecuencia las toallas, la ropa interior y cualquier prenda que entre en contacto directo con la zona afectada.
Cuida tus pies.
Si la infección se localiza en los pies, algunas medidas pueden ayudar a prevenir su reaparición:
Mantén los pies secos.
Cámbiate los calcetines con frecuencia.
Usa zapatos que permitan la ventilación.
Alterna tus zapatos para que se sequen.
Evita caminar descalzo en duchas y vestuarios públicos.
Estas medidas son especialmente importantes si la infección tiende a reaparecer.
Evite los remedios caseros irritantes
En las redes sociales circulan recetas que recomiendan aplicar directamente sobre la piel sustancias como lejía, alcohol, limón, vinagre o productos altamente concentrados.
Esto no es recomendable.
Estas sustancias pueden irritar o quemar la piel y empeorar la lesión.
Que un producto tenga propiedades antimicrobianas en ciertas condiciones no significa que sea seguro aplicarlo directamente sobre una infección.
Tenga cuidado con las cremas con corticosteroides
Algunas personas usan cremas con corticosteroides para reducir rápidamente el enrojecimiento y la picazón.
El problema es que, si hay una infección por hongos, un corticosteroide mal utilizado puede alterar su apariencia y favorecer su desarrollo.
Por lo tanto, evite usar este tipo de productos por su cuenta si sospecha que tiene una infección por hongos.
¿Cuándo debe consultar a un médico?
Es recomendable buscar una evaluación profesional si:
La lesión se extiende.
El tratamiento de venta libre no funciona.
La infección reaparece con frecuencia.
Hay dolor intenso.
Aparece pus o secreción.
La piel está muy inflamada.
La infección afecta las uñas.
La zona afectada es extensa.
Tiene diabetes o un sistema inmunitario debilitado.
Las infecciones de las uñas, en particular, pueden requerir tratamientos diferentes y más prolongados que las infecciones cutáneas superficiales.
No comparta artículos personales.
Si tiene una infección que se transmite por contacto, evite compartir:
Toallas.
Calcetines.
Zapatos.
Ropa.
Herramientas para uñas.
Lavar y secar correctamente estos artículos también ayuda a reducir la posibilidad de propagación de la infección.
La constancia es fundamental.
Uno de los errores más comunes es interrumpir el tratamiento en cuanto desaparece el picor.
Los síntomas pueden mejorar antes de que la infección esté completamente controlada.
Por lo tanto, siga las instrucciones del tratamiento elegido y evite aplicar diferentes productos al mismo tiempo sin saber si son compatibles.
En resumen:
Las infecciones cutáneas por hongos suelen responder bien al tratamiento adecuado, pero no todas las lesiones con picor o descamación son causadas por hongos. Mantener la piel limpia y seca, cambiarse la ropa húmeda, cuidar los pies y usar un antifúngico adecuado son medidas importantes.
Evite los irritantes y no use medicamentos indiscriminadamente.
Si la lesión es extensa, persistente, dolorosa o no mejora con el tratamiento habitual, consulte a un profesional.
La forma más eficaz de eliminar una infección cutánea no es buscar el remedio casero más fuerte, sino identificar correctamente la causa y seguir el tratamiento adecuado de forma constante.