Encontrar un pequeño bulto en la axila puede resultar preocupante, especialmente si aparece de forma repentina. Sin embargo, la presencia de un bulto en esta zona no indica necesariamente una afección médica grave.
Las axilas contienen ganglios linfáticos, folículos pilosos, glándulas y otros tejidos que pueden inflamarse o formar pequeños bultos por diversas razones. Algunas causas son pasajeras y se resuelven por sí solas, mientras que otras requieren una evaluación médica.
Lo fundamental es observar cómo evoluciona el bulto con el paso del tiempo y prestar atención a cualquier síntoma asociado.
Una de las causas más frecuentes: la inflamación de los ganglios linfáticos
Los ganglios linfáticos forman parte del sistema inmunitario y actúan como filtros que ayudan al organismo a combatir infecciones.
Cuando se produce una infección o inflamación cerca de la zona que drenan, estos ganglios pueden aumentar de tamaño temporalmente. Esto puede ocurrir tras una infección respiratoria, una infección cutánea, una herida o incluso otros tipos de infecciones.
Los ganglios linfáticos inflamados pueden resultar sensibles o dolorosos al tacto y, en muchos casos, recuperan gradualmente su tamaño normal una vez que se resuelve la causa subyacente.
Un vello enquistado también puede provocar un bulto
Si el bulto apareció después de afeitarse, depilarse con cera o arrancarse el vello, podría tratarse de un vello enquistado.
Esto ocurre cuando el vello vuelve a crecer y se curva hacia el interior de la piel. Puede causar un pequeño bulto, picor, ardor, inflamación e incluso pus.
En muchos casos, el problema se resuelve a medida que el vello logra atravesar la piel.
Forúnculos e infecciones leves
Otra posibilidad son los forúnculos, que pueden desarrollarse cuando se infecta un folículo piloso.
Por lo general, se presentan como un bulto doloroso, caliente o enrojecido y, en algunos casos, pueden llenarse de pus.
No es aconsejable apretarlos, pincharlos ni intentar drenarlos con objetos, ya que esto puede favorecer una infección más profunda o hacer que se extienda a otras zonas.
Hidradenitis supurativa: cuando los bultos reaparecen
Existe una afección llamada hidradenitis supurativa que suele aparecer en las axilas y en otras zonas sometidas a fricción y con presencia de folículos pilosos.
Puede comenzar como uno o varios bultos dolorosos bajo la piel. Con el tiempo, algunas lesiones pueden aumentar de tamaño, drenar pus o dejar cicatrices. También pueden reaparecer en la misma zona.
Es importante señalar que la hidradenitis supurativa no se debe simplemente a una mala higiene ni es contagiosa.
Si aparecen bultos de forma recurrente, son dolorosos o tardan semanas en desaparecer, se recomienda consultar a un dermatólogo.
¿Puede un bulto en la axila estar relacionado con el cáncer?
Sí, ciertos tumores malignos pueden provocar el agrandamiento de los ganglios linfáticos axilares, y algunos tipos de cáncer —incluido el cáncer de mama— pueden asociarse a masas en esta región. Sin embargo, la mayoría de los bultos axilares no indican necesariamente cáncer. Los médicos prestan especial atención a características como un bulto duro, fijo y de crecimiento rápido, o uno que persiste durante varias semanas, especialmente cuando no existe una causa evidente.
Por este motivo, intentar determinar el origen basándose únicamente en el tacto del bulto no es suficiente.
¿Qué puede observar en casa?
Si descubre un bulto, puede prestar atención a algunos detalles:
¿Cuánto tiempo lleva ahí? ¿Ha aumentado de tamaño?
¿Es doloroso al tacto?
¿La piel está roja o caliente?
¿Hay pus o algún tipo de secreción?
¿Apareció después de afeitarse o depilarse?
¿Ha tenido alguna infección recientemente?
¿Han aparecido otros bultos en el cuello, la ingle u otras zonas?
Esta información puede resultar útil a la hora de consultar a un profesional.
Qué evitar
Una de las peores decisiones que puede tomar ante un bulto desconocido es intentar eliminarlo usted mismo.
No lo apriete, pinche ni intente reventarlo.
Si se trata de un ganglio linfático inflamado, manipularlo no resolverá la causa subyacente. Si es un forúnculo o una lesión cutánea, intentar drenarlo puede aumentar el riesgo de infección.
También debe evitar el uso de antibióticos, cremas medicinales o remedios caseros sin saber primero qué está causando el bulto.
¿Cuándo debe acudir al médico?
Es aconsejable buscar una evaluación médica si el bulto:
Persiste durante dos a cuatro semanas.
Sigue aumentando de tamaño.
Es duro o parece estar fijo en su sitio.
Aparece sin una causa aparente.
Vuelve a aparecer recurrentemente.
Va acompañado de fiebre persistente.
Aparece junto con sudores nocturnos.
Va acompañado de una pérdida de peso inexplicable.
En estos casos, el médico puede realizar un examen físico y, dependiendo de las características del bulto, solicitar pruebas adicionales.
¿Qué sucede si el bulto es muy doloroso o está lleno de pus?
Cuando existe una lesión dolorosa e inflamada con secreción, podría tratarse de un problema cutáneo, como un forúnculo o hidradenitis supurativa. En particular, si estos episodios son recurrentes, aparecen en ambas axilas o afectan también a la ingle, la zona bajo los senos u otras áreas propensas a la fricción, es aconsejable consultar a un dermatólogo. Un diagnóstico precoz de la hidradenitis supurativa puede ayudar a controlar los síntomas y prevenir complicaciones.
No todos los bultos son iguales
Una de las razones por las que no existe un tratamiento único para los bultos en las axilas es que pueden deberse a causas completamente diferentes.
Un ganglio linfático inflamado debido a una infección puede desaparecer una vez que se resuelva el problema subyacente. Un vello enquistado puede mejorar con el tiempo. La hidradenitis supurativa puede requerir tratamiento dermatológico y, en algunos casos, procedimientos médicos. Asimismo, una masa persistente requiere evaluación para determinar exactamente de qué se trata.
Por lo tanto, la aparición del bulto por sí sola no basta para establecer un diagnóstico.
En resumen
Detectar un bulto en la axila puede resultar inquietante, pero existen muchas causas posibles, y varias de ellas son benignas o pasajeras. La inflamación de los ganglios linfáticos, los pelos enquistados, los forúnculos y la hidradenitis supurativa son algunas de las posibilidades.
Lo importante es observar cómo evoluciona y evitar intentar reventarlo o tratarlo con medicamentos sin conocer la causa subyacente.
Si el bulto aumenta de tamaño, persiste durante varias semanas, se siente duro o fijo, aparece sin causa aparente o va acompañado de fiebre, sudores nocturnos o pérdida de peso inexplicable, lo más aconsejable es consultar a un profesional de la salud.
Un bulto en la axila no debería ser motivo de pánico, pero tampoco debe ignorarse si persiste o presenta signos de alerta.