Piojos en niños: prevención, síntomas y tratamiento

Piojos en niños: prevención, síntomas y tratamiento

La pediculosis, comúnmente conocida como infestación por piojos (*Pediculus humanus capitis*), es una afección muy frecuente en la infancia. Afecta principalmente a niños en edad escolar; no está relacionada con la falta de higiene ni supone un riesgo grave para la salud, aunque requiere un manejo adecuado para evitar su propagación.

1. Mitos y formas reales de transmisión

Existe la creencia errónea de que los piojos pueden saltar o volar de una persona a otra. En realidad, la transmisión se produce casi exclusivamente a través del contacto directo.

Contacto cabeza con cabeza: Es la principal vía de transmisión y ocurre durante el juego, en la escuela o al realizar actividades deportivas.

Compartir objetos personales: Aunque es menos frecuente, el uso compartido de peines, cepillos, gorros, bufandas o almohadas puede facilitar el traspaso de los parásitos o de las liendres (huevos).

Independencia de la higiene: Los piojos se adhieren al cuero cabelludo independientemente de si el cabello está limpio o sucio, y sin importar el entorno social del niño.

2. Principales síntomas y diagnóstico

El signo más característico de la pediculosis es la picazón persistente en el cuero cabelludo, causada por una reacción alérgica a la saliva que el parásito inyecta al alimentarse.

Localización de la picazón: La picazón suele concentrarse, con mayor frecuencia, en la nuca y detrás de las orejas.

Identificación visual: La presencia de liendres —pequeños huevos de color blanquecino o grisáceo, firmemente adheridos a la base del cabello— confirma la infestación. A diferencia de la caspa, las liendres no se desprenden al sacudir el cabello.

Lesiones cutáneas: El rascado intenso puede provocar pequeñas abrasiones en el cuero cabelludo, las cuales podrían infectarse posteriormente por bacterias.

3. Tratamiento eficaz y eliminación

El tratamiento debe aplicarse únicamente cuando se confirme la presencia de piojos vivos o liendres cerca del cuero cabelludo.

Pediculicidas de uso tópico: Se emplean lociones o champús que contienen principios activos como permetrina o siliconas (por ejemplo, dimeticona); estos actúan asfixiando al parásito.

Uso de una lendrera: Es fundamental realizar un peinado minucioso con una lendrera (peine de púas finas, generalmente metálico) para eliminar mecánicamente los huevos y los parásitos muertos.

Repetición del tratamiento: Se recomienda aplicar una segunda dosis entre 7 y 10 días después de la primera, con el fin de eliminar los piojos que hayan podido eclosionar a partir de las liendres que sobrevivieron.

4. Medidas de prevención en el entorno escolar

Para controlar los brotes en el ámbito escolar o familiar, es necesario implementar medidas coordinadas:

Revisiones periódicas: Inspeccionar el cuero cabelludo de los niños semanalmente utilizando una lendrera, especialmente si se ha notificado un brote en la escuela.

Lavado de artículos: Lavar la ropa de cama, las toallas y los gorros que el niño haya utilizado durante las últimas 48 horas, empleando una temperatura elevada (superior a $50^\circ\text{C}$).

Notificación temprana: Informar a la escuela o al centro de cuidado infantil para que otras familias puedan revisar a sus hijos al mismo tiempo.

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