En primer lugar, es importante comprender que la fibromialgia puede manifestarse de diversas maneras. Los síntomas incluyen no solo dolor crónico y sensibilidad en diversas partes del cuerpo, sino también problemas de memoria, insomnio y fatiga intensa. Esta gama de síntomas puede complicar y frustrar el diagnóstico y el tratamiento tanto para los pacientes como para los profesionales sanitarios.
Los puntos sensibles suelen localizarse en las articulaciones, los músculos y los tejidos blandos, y son dolorosos al tacto. Además, muchas personas con fibromialgia también padecen afecciones como el síndrome del intestino irritable o ansiedad, lo que complica aún más su situación. Comprender esta complejidad es esencial para abordar la afección eficazmente.
La medicina integrativa ayuda a mejorar y tratar los síntomas de la fibromialgia, mejorando considerablemente la calidad de vida de quienes la padecen.
¿Qué es la fibromialgia?
La fibromialgia es un trastorno que se caracteriza por dolor musculoesquelético generalizado acompañado de fatiga y problemas de sueño, memoria y estado de ánimo.
En ocasiones, los síntomas comienzan tras un traumatismo físico, una cirugía, infecciones o estrés psicológico significativo.
¿Cómo son los síntomas de la fibromialgia?
En otros casos, los síntomas se acumulan gradualmente con el tiempo, sin un desencadenante.
Las mujeres son más propensas a desarrollar fibromialgia que los hombres.
Muchas personas con fibromialgia también experimentan cefaleas tensionales, trastornos de la articulación temporomandibular, síndrome del intestino irritable, ansiedad y depresión.
Los síntomas suelen ser muy variados: dolor muscular, fatiga y cansancio, rigidez, alteraciones del sueño, deterioro cognitivo, ansiedad, depresión, problemas gastrointestinales, entre otros.
¿En qué consiste el tratamiento natural para la fibromialgia?
Los tratamientos para la fibromialgia no son curativos, ya que se desconocen las causas. Por lo tanto, su objetivo es aliviar los síntomas de los pacientes.
El tratamiento natural para la fibromialgia se basa en cuatro pilares:
1. Dieta: Debemos considerar cambios en la dieta, ya que varios alimentos pueden empeorar los síntomas, como el alcohol, las bebidas carbonatadas, los alimentos procesados, las carnes rojas y los embutidos, la leche de vaca y los productos lácteos, el azúcar, los fritos y las harinas refinadas. Estos alimentos están diseñados para combatir la inflamación y proteger el intestino, ya que se ha demostrado que existe una relación directa entre la salud de nuestra flora intestinal y la enfermedad:
Consuma preferentemente alimentos frescos: verduras de hoja verde, legumbres, frutos secos, hierbas aromáticas y especias.
Alimentos ricos en grasas saludables: aceite de oliva, salmón, aguacate, aceite de linaza, semillas de chía y semillas de sésamo.
Alimentos fermentados: importantes para aumentar la flora intestinal: chucrut, yogur, kéfir, miso.
Alimentos ricos en triptófano: un inductor de serotonina, un neurotransmisor esencial para procesos como la defecación, la memoria, el sueño, el equilibrio emocional y el dolor nervioso. Entre ellos se encuentran el germen de trigo, la calabaza, los higos, los dátiles, las nueces, el pollo, los plátanos, los cítricos y las semillas.
Alimentos ricos en vitamina D: salmón, atún, caballa, huevos, champiñones y luz solar.
Alimentos ricos en calcio, magnesio y selenio: avena, nueces, semillas de calabaza, judías verdes, levadura de cerveza, ajo y cebolla.
Incorpora cúrcuma, jengibre y pimienta negra a tus platos; son potentes antiinflamatorios y desintoxicantes del hígado.
Evita las solanáceas: los estudios demuestran que pueden agravar el dolor. Entre ellas se encuentran las patatas, las berenjenas, los tomates y los pimientos.
2. Atención psicoemocional: Los síntomas derivados de la fibromialgia, como dolor muscular, fatiga, cansancio, insomnio o el largo proceso de diagnóstico, pueden causar ansiedad y depresión, lo que agrava los síntomas de la fibromialgia.
3. Suplementación ortomolecular: Se ha demostrado que los pacientes con fibromialgia presentan deficiencias de ciertas vitaminas, minerales y oligoelementos, así como niveles reducidos de serotonina y deficiencias enzimáticas (DAO, NATH).
La nutrición ortomolecular estudia las deficiencias nutricionales y determina las cantidades óptimas para cada individuo. El cuerpo comenzará a funcionar con un nivel adecuado de los nutrientes que necesita para producir hormonas, enzimas, prostaglandinas, anticuerpos y muchas otras sustancias. Un organismo que cuenta con todos los elementos necesarios para realizar sus funciones correctamente podrá desintoxicarse, regenerarse y alcanzar un estado óptimo de salud física y mental.
4. Ejercicio físico adecuado: Si bien el dolor y la fatiga asociados con la fibromialgia dificultan el ejercicio y la realización de las tareas diarias, es esencial mantenerse físicamente activo. Diversos estudios han demostrado que el ejercicio aeróbico regular mejora el dolor, la función y la calidad de vida en general. Los ejercicios adecuados incluyen actividad aeróbica de bajo impacto, caminar, nadar, montar en bicicleta y aeróbic acuático.
Es importante recordar que algunas prácticas mente-cuerpo pueden mejorar los síntomas y el bienestar general. El yoga y el taichí son prácticas que combinan meditación, movimientos lentos, respiración profunda y relajación.
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