La caries dental se produce por la destrucción progresiva de la capa dura del diente (esmalte y dentina) causada por los ácidos producidos por las bacterias en la boca.
Causas principales:
Acumulación de placa: Un cepillado inadecuado permite que se forme una película pegajosa de bacterias en los dientes.
Consumo frecuente de azúcares y carbohidratos: Alimentos como refrescos, dulces, pan y jugos alimentan las bacterias, que producen ácidos que desmineralizan el diente.
Mala higiene bucal: No cepillarse los dientes al menos dos veces al día ni usar hilo dental deja restos de comida acumulados entre los dientes.
Sequedad bucal (xerostomía): La saliva ayuda a limpiar la boca y neutralizar los ácidos; un flujo salival bajo aumenta significativamente el riesgo de caries. Anatomía dental: Los molares tienen surcos y fisuras profundas donde los restos de comida y la placa se acumulan fácilmente y son difíciles de eliminar.
Consecuencias de no tratarla:
Infección o absceso: La caries dental progresa.