Si bien no existe una forma absoluta de prevenir el cáncer de mama, puedes reducir significativamente tu riesgo adoptando hábitos saludables y detectando cualquier anomalía a tiempo mediante revisiones periódicas.
1. Detección precoz y revisiones médicas
Autoexploración mensual: A partir de los 20 años, examina tus senos una vez al mes (idealmente de 7 a 10 días después del inicio de tu menstruación) para familiarizarte con su textura y forma.
Examen clínico: Consulta con tu ginecólogo o médico de cabecera al menos una vez al año para una evaluación profesional.
Mamografía de detección: Generalmente se recomienda realizar una anualmente a partir de los 40 años (o antes si hay antecedentes familiares de cáncer de mama u ovario).