Un vello encarnado se produce cuando el vello se curva hacia adentro de la piel en lugar de crecer hacia afuera.
Aunque pueda parecer un problema estético menor, ignorarlo o tratarlo incorrectamente puede suponer riesgos importantes para la salud de la piel.
Riesgos de un vello encarnado:
Infección bacteriana (foliculitis): Al romper la piel y manipularla con los dedos o pinzas, se introducen bacterias como Staphylococcus aureus, lo que provoca pústulas con pus, enrojecimiento e inflamación dolorosa.
Formación de abscesos o quistes: Si la infección se agrava, la zona se llena de pus que se acumula en los tejidos, creando un bulto grande y firme que requiere drenaje médico.
Hiperpigmentación postinflamatoria: Al manipular la lesión, la piel reacciona produciendo un exceso de melanina, lo que deja manchas oscuras persistentes. Cicatrices o queloides: La inflamación crónica y las lesiones causadas por rascarse o pellizcarse dañan el colágeno, produciendo marcas permanentes o tejido cicatricial engrosado.
Causas principales:
Usar cuchillas o maquinillas de afeitar desafiladas.
Tensión o tirantez en la piel al afeitarse (provoca que el vello cortado se retraiga).
Depilación con cera, que rompe el folículo.
Acumulación de células muertas de la piel que obstruyen los poros.
Usar ropa demasiado ajustada que causa fricción continua.